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domingo, 14 de agosto de 2016

Comentarios a la Saga de los Hombres Simbólicos del Martinismo – Serie Simbólica 31




Un viaje por las metáforas literarias con las que Saint-Martin ilustró las etapas de la vía martinista y la transformación de la humanidad caída en Humanidad Restituida.

Al leer la Saga de los Hombres Simbólicos conviene recordar que, dentro de la obra de Saint-Martin, el simbolismo literario ha sido el medio para trasmitir una Sabiduría tan necesaria para la Humanidad y, a la vez, tan inaccesible. Al punto que no sólo parecía extraviada y ajena sino irrecuperable. La poesía, el relato y el ensayo son los géneros literarios en los que el Filósofo Desconocido sembró las alegorías y las figuras que nos animan a elevarnos por encima de las trivialidades de la vida ordinaria. Ellas dejan traslucir otros sucesos, más fuertes, más contundentes, más reales y perfectos, que aquellos que nos abruman en este mundo superficial. El universo simbólico de Saint-Martin está habitado por vivaces emblemas que son capaces de revelar por la intuición, lo que la filosofía trata de explicar, infructuosamente, en incontables páginas. Viajar por las metáforas del Martinismo nos lleva a ponernos en frente de los misterios más profundos de Dios, del Universo, y sobre todo, del Hombre. Porque se trata de una corriente sumamente humanista, en el más sublime de sus sentidos, ya que su fin es que la Humanidad y su Obra alcancen el esplendor que Dios le ha reservado.

viernes, 25 de julio de 2014

Los Hombres Simbólicos en el Martinismo - Serie Simbólica 18

(V. El Hombre-Espíritu)

 

Cierto es que el hombre nuevo representa a quien ha renacido en el espíritu de Dios, y que por ello puede también ser llamado Hombre Espiritual. Sin embargo L. C. de Saint Martin ha descrito ciertas diferencias entre estas denominaciones, queriendo con ello marcar las dos etapas importantes que este nuevo ser viene a completar hasta su mismo fin. Porque el hombre nuevo trae nuevamente la vida espiritual al alma humana, y por ella todo nuestro ser se ve íntegramente renovado en su naturaleza, a causa de este nuevo sol que todo lo vivifica.

Pero como anteriormente se hubo anticipado, este nacimiento o novedad en el hombre, no es el fin último al cual nos dirigimos. Porque nada existe espiritualmente sino para desarrollar y llevar adelante aquello que le es propio de acuerdo a los dones recibidos. Entonces deberíamos preguntarnos ¿Cuál ha de ser la finalidad por la cual el hombre busca su regeneración, y cuál el sentido de la nueva vida?, finalmente ¿Qué será aquello que este espíritu quiere revelar en nosotros?