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domingo, 18 de enero de 2015

Prefacio a la Saga Esencial - Serie Breve 26 - Saga Esencial



Desde el comienzo del proyecto del Blog, hemos recibido correspondencia de lectores cuyo conocimiento sobre el esoterismo y el martinismo se ha mostrado heterogéneo. Ante la demanda creciente de explicar ciertas materias de base, creemos conveniente lanzar una saga cuyo contenido busca clarificar las dudas y consultas más usuales. Sin embargo, no se trata de una sección de preguntas frecuentes, sino de ofrecer un cuerpo ordenado de conceptos sobre las bases del esoterismo en general y del martinismo en particular. 

La Saga Esencial, que aquí les presentamos, no sólo está dirigida a los principiantes. Tal como indica el ambiguo significado de esencial, se refiere tanto a lo elemental, como a lo medular. Por lo que el hecho de que aborde elementos conocidos por la mayoría de los esoteristas, no resta interés al lector experimentado en estos temas. Ya que a lo largo de los artículos, tendrá la oportunidad de reflexionar sobre ciertos aspectos de la tradición occidental que sólo surgen a la luz, cuando son examinados desde la particular perspectiva planteada por el Filósofo Desconocido. 

sábado, 3 de enero de 2015

Los Hombres Simbólicos en el Martinismo - Serie Simbólica 26

(VI. Conclusión)



Convengamos que los distintos estadíos simbólicos en el hombre, a los que hicimos referencia anteriormente, no se producen a raíz de una modificación decisiva; ya que no se puede decir, exactamente, dónde empieza ni termina dicho estadío.

Podemos citar como ejemplo, lo que ocurre durante el crecimiento de un árbol; desde el proceso de germinación hasta su total evolución.

Generalmente, existe una confusión en todos los simbolismos, que lleva a distintas interpretaciones. De modo que, intentaremos brevemente mencionar y también, aclarar algunas ideas.

Asimismo, todo hombre natural puede ver realizada en su vida material el ejemplo del árbol citado.

jueves, 23 de octubre de 2014

Un atajo al centro del laberinto - Serie Breve 24




No es mediante los símbolos rituales ni vestido de blanco como el Superior Incógnito se presentará tanto a los enfermos del cuerpo como del alma, sino veladamente, desconocido, actuando mediante el corazón del que habla el lenguaje del amor. No hay ningún rasgo de pasividad en este hombre de deseo que puede elevarse meditando en si mismo las santas escrituras, la vía de los antiguos, buscando la unión con Dios. La acción exterior no será más que la manifestación de un estado interior: “Buscad el reino de Dios y lo demás se os dará por añadidura...”

Jean Louis de Biasi


El martinismo es el resultado de la iluminación teosófica de Louis Claude de Saint-Martin. Por eso, la vía íntima no es la adaptación, ni la continuación de las prácticas cohen, ni de la teosofía de Jacob Boehme. Ni siquiera existía algo así en la línea de los S.I. La vía cardíaca nace con el Filósofo de Amboise. Es indudable que para alcanzar esta iluminación, Saint Martin se formó en diferentes escuelas de esoterismo. Sin embargo, el martinismo no es una recopilación de algunas piezas de distintos sistemas. Se trata de un cuerpo, un todo diferente de las doctrinas y de las practicas que el propio Saint-Martin estudió. Es un camino nuevo, elaborado a partir a sus investigaciones y sus experiencias.

jueves, 18 de septiembre de 2014

El Problema Pansófico - Serie Rosacruz III



Los rosacruces no fueron los primeros en ver que los sistemas simbólicos iban modificándose según la humanidad se adentraba en el devenir. Varios filósofos tomaron conciencia de estos procesos que responden a la circularidad del tiempo. Los primeros sistemas simbólicos estaban basados en la naturaleza. En ellos se ve el mundo circundante como un complejo entramado de símbolos. Así, un león representa el coraje y la fuerza, mientras que la liebre simboliza la eterna vigilancia, porque nunca cierra sus ojos. Una semilla es la promesa de un nuevo árbol y, por lo tanto, figura la potencia y la fertilidad que impulsan la vida. Este sistema simbólico, funcionaba de manera satisfactoria en una sociedad nómada que se encontraba inmersa en la naturaleza.

viernes, 25 de julio de 2014

Los Hombres Simbólicos en el Martinismo - Serie Simbólica 18

(V. El Hombre-Espíritu)

 

Cierto es que el hombre nuevo representa a quien ha renacido en el espíritu de Dios, y que por ello puede también ser llamado Hombre Espiritual. Sin embargo L. C. de Saint Martin ha descrito ciertas diferencias entre estas denominaciones, queriendo con ello marcar las dos etapas importantes que este nuevo ser viene a completar hasta su mismo fin. Porque el hombre nuevo trae nuevamente la vida espiritual al alma humana, y por ella todo nuestro ser se ve íntegramente renovado en su naturaleza, a causa de este nuevo sol que todo lo vivifica.

Pero como anteriormente se hubo anticipado, este nacimiento o novedad en el hombre, no es el fin último al cual nos dirigimos. Porque nada existe espiritualmente sino para desarrollar y llevar adelante aquello que le es propio de acuerdo a los dones recibidos. Entonces deberíamos preguntarnos ¿Cuál ha de ser la finalidad por la cual el hombre busca su regeneración, y cuál el sentido de la nueva vida?, finalmente ¿Qué será aquello que este espíritu quiere revelar en nosotros?

lunes, 21 de julio de 2014

El Macrocosmos como síntesis de la Armonía Universal - Serie Breve 17




Los textos esotéricos son escritos bajo un doble discurso que propicia las múltiples interpretaciones simbólicas. Ellas son la esencia críptica y oculta de la sabiduría que encierran estas obras. Esta técnica de escritura provoca que el neófito se pierda rápidamente siguiendo un camino interpretativo equivocado. Dentro del casi infinito acervo de bifurcaciones simbólicas y literarias con que cuentan los escritores, encontramos un continuum denominado microcosmos/macrocosmos. Cuestión que conviene estudiar por estar estrechamente vinculada al teurgismo íntimo martinista.

viernes, 4 de julio de 2014

El Microcosmos - Serie Simbólica 16




Pero vosotros sois el cuerpo de Cristo y cada uno de vosotros uno de sus miembros.” (Cor. 12, 27)

En el esoterismo la forma humana es la representación del miscrocosmos. El hombre primordial, creado a imagen y semejanza, establece la relación arquetípica entre el universo y el cuerpo humano. Son variados los sistemas de correspondencias que derivan de esta analogía, tal como los que establecen vinculaciones entre los órganos, los metales y las luminarias celestes. La Tabla Esmeralda, texto de la tradición hermética, anuncia también la afinidad entre macro y microcosmos.

El martinismo, como vía íntima, opera microcosmicamente. Es decir, que el trabajo del martinista es interno. Conviene entender que el cuerpo físico no es el microcosmos en sí mismo, sino su signo sensible. La misma idea de cuerpo, que proviene del latín corpus, pone en evidencia algunos aspectos que los esoteristas han pretendido señalar por este símbolo. El cuerpo es, ante todo, una unidad conformada por un conjunto de cosas. Puede ser, tanto una serie de órganos, de células, como un colectivo constituido por un grupo de personas. Un cuerpo, además, posee límites que lo diferencia como una unidad en sí mismo. La naturaleza colectiva del cuerpo y el establecimiento de sus límites son características vinculadas a la realización esotérica.

jueves, 15 de mayo de 2014

I.N.R.I. - Serie Breve 9



Intentar definir el martinismo nos lleva a considerar varios aspectos. Una manera sencilla de hacerlo es apelar a su  esencia operativa. Entonces, podemos afirmar que se trata de una disciplina, gracias a la cual, se va despertando una serie de habilidades ancestrales de la humanidad, que nos permiten viajar por el mundo espiritual. Este viaje, es siempre hacia adentro. Pero de tanto avanzar hacia las profundidades de nuestro ser, se alcanzan regiones que tienen una conexión especial. Son lugares mágicos, para ser mas exactos,  sagrados, que nos permiten ir mas allá de los limites de nuestra individualidad. Así, encontramos estas maravillosas puertas que unen el adentro y el afuera. Que son capaces de mostrarnos el infinito desde nuestra pequeña e ínfima posición en el universo. El martinismo es un permanente descubrimiento del Universo y de Dios a través del Sí mismo. Cuando parece que se alcanza un limite para la experiencia, entonces nos surge un movimiento inesperado e inexplicable, que nos trae a la conciencia la búsqueda de una nueva frontera, porque acabamos de franquear, casi sin advertirlo, el limite que habíamos encontrado. Marchamos por el camino espiritual de la mano de la meditación y de la oración. La primera contemplativa y gnostica; la segunda regeneradora y teúrgica.