En el tronco del Árbol
Universal, se encuentran uno de los temas más complejos e
interesantes. Las Jerarquías de los Seres Espirituales. Es cierto
que las jerarquías atraviesan todas las regiones, pero siempre se le
ha dado especial importancia al estudio de los Coros Celestes. Esto
se debe a que estos Coros son los auxiliares en las primeras
prácticas teúrgicas. No es nuestra intención comenzar a investigar
los nombres y los valores númericos que se le atribuyen a todos
estos ángeles, arcángeles, serafines, etc. Para evidenciar ciertas
relaciones cosmogónicas de las Jerarquías Celestes podemos valernos
del Tarot como sistema simbólico natural de occidente. El estudio de
los Arcanos Menores como simbolismo de las Jerarquías, tiene la
ventaja de ser mucho más intuitivo y directo. Esto nos permite
prescindir de otros sistemas más especializados, como la cábala,
que requieren un importante conocimiento previo para arribar a las
mismas conclusiones. Pero antes de adentrarnos en las Jerarquías, conviene examinar la cuestión de la emanación o la creación de los Seres.
Martinismo, Esoterismo Cristiano, Vía Íntima, Vía Cardíaca, Teosofía, Gnosis y Rosacrucismo
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sábado, 27 de septiembre de 2014
martes, 19 de agosto de 2014
La Plegaria y la Teúrgia - Serie Breve 21
“El iniciado debe estudiar todos los matices de la plegaria y practicar para provocar los diferentes estados que elevan su espíritu hacia el Todo Poderoso y atraen la Presencia Divina en su alma y dentro del Templo que construye.”
Serge Marcotoune – La
Voie Initiatique
Existe una plegaria esotérica, muy distinta de la religiosa, pero las diferencias entre ambas no son fáciles de señalar. Porque desde un punto vista amplio, ambas buscan establecer una conexión con la Causa Primera. Esta equifinalidad, genera las mayorías de la confusiones entre lo que es religioso y lo que es iniciático respecto de la oración. Adentrarnos en los pormenores de estas cuestiones, demandaría un espacio del que no disponemos. A nuestros fines, alcanza con indicar que todas las distinciones que podamos hacer sobre la plegaria religiosa y la esotérica, obedecen siempre a los distintos estados a los que puede acceder el orante por uno u otro camino.
sábado, 9 de agosto de 2014
El Simbolismo de los Números – I. La Visión del Universo – Serie Simbólica 20
“Hay una división de la tabla universal reconocida por todos los observadores del orden de la verdadera filosofía, es aquella por la que se distingue la región divina, la región espiritual y la región natural.”
Louis-Claude de Saint-Martin - Des Nombres
En
los primeros escritos sobre el estudio del sistema que Saint Martin
expuso en sus obras De los Números y en la Tabla Natural,
tratamos de delinear un esquema general, de tal forma, que facilite
el futuro abordaje de algunos asuntos particulares que consideramos
valioso analizar y que son la cuestión central de la presente saga.
Pese a lo que muchos creen, el Filósofo de Amboisse no se limitó a Pasqually y a
Boehme. Sino, que fue un gran investigador y amalgamó conocimientos
de diversas fuentes en un sistema propio. Se ve que gustaba de la comparación y del análisis entre las
distintas corrientes. A juzgar por sus propios comentarios, admiraba
el hecho de que tradiciones completamente desconectas, hayan alcanzado el mismo conocimiento sobre ciertos
aspectos de la realización espiritual. Estos hallazgos eran la
prueba clara del origen Divino de la Sabiduría que los iluminaba. Y, al mismo
tiempo, la demostración de la existencia de elementos
inalterables, a partir de los cuales se genera todo lo creado. Así, las
obras del hombre, o de cualquier Ser del Universo, son sólo el
producto de la unión de estas piezas metafísicas. Tal como las palabras de un idioma son conformadas sólo por las
letras de su alfabeto. De los Números y la Tabla Natural,
nos presentan un sistema que describe las ideas Principio, sus
propiedades, sus vinculaciones y el arte de combinarlas
entre sí. El filósofo de Amboisse, dio especial preponderancia a
las coincidencias cruzadas entre las diversas escuelas filosóficas. Con ellas, estableció un modelo que, sobre un pilar de ideas originales, inserta conceptos provenientes de
numerosas fuentes, como Agrippa, Paracelso, los pitagóricos, la
cábala, los tratados chinos Zhou Bi Suan Jing y el I Ching, etc.
viernes, 1 de agosto de 2014
El Simbolismo de los Números – Introducción a la Saga – Serie Simbólica 19
“Los números son sólo la versión abreviada o la lengua concisa de las verdades y de las leyes cuyo texto e ideas se encuentran en Dios, en el hombre y en la naturaleza.”
Louis-Claude de Saint-Martin - Des Nombres
Los números han representado en todas las culturas y tradiciones símbolos fundamentales en sus doctrinas y métodos espirituales. El martinismo ha recibido este legado ancestral y lo aplica de acuerdo a su visión particular. Para Saint Martin, los números revelan claramente la Cosmogonía. Desde la mirada teúrgica, las operaciones algebraicas son una síntesis de las emanaciones de los Seres por el Principio Primero. Pero el sistema martinista va más allá del estudio cosmogónico que demuestra el origen divino del Hombre Primordial. También, enseña que en los números se encuentran ocultas las claves para realizar la Restauración de la Humanidad Celeste.
Saint Martin sugiere, en la cita que encabeza nuestro artículo, una vinculación entre los números y su famosa Tabla Natural, en donde analiza los veintidós Arcanos. Esta es una importante revelación al lector. Tengamos en cuenta, que esta declaración es el comienzo del manuscrito al que se ha titulado “Des nombres” (“De los números”). El mismo fue publicado de manera póstuma por Léon Chauvin en 1861. Si bien es una obra inconclusa, puesto que algunos pasajes son más bien apuntes para el desarrollo de un futuro capítulo, el contenido es más que suficiente para revelar las bases teosóficas y establecer una fuerte conexión con el sistema de La Tabla Natural. Al combinar los Números con los Arcanos, se obtiene una visión acabada de la Cosmogonía y de la Escatología martinista. Podemos afirmar que el martinismo posee un método propio y completo que ha sido legado de manera íntegra. Este sistema se encuentra explicado de forma esquemática y meticulosa por el propio Saint Martin en las dos obras mencionadas.
viernes, 25 de julio de 2014
Los Hombres Simbólicos en el Martinismo - Serie Simbólica 18
(V. El Hombre-Espíritu)
Cierto es que el
hombre nuevo representa a quien ha renacido en el espíritu de Dios, y que por
ello puede también ser llamado Hombre Espiritual. Sin embargo L. C. de Saint
Martin ha descrito ciertas diferencias entre estas denominaciones, queriendo
con ello marcar las dos etapas importantes que este nuevo ser viene a completar
hasta su mismo fin. Porque el hombre nuevo trae nuevamente la vida espiritual
al alma humana, y por ella todo nuestro ser se ve íntegramente renovado en su
naturaleza, a causa de este nuevo sol que todo lo vivifica.
Pero como
anteriormente se hubo anticipado, este nacimiento o novedad en el hombre, no es
el fin último al cual nos dirigimos. Porque nada existe espiritualmente sino
para desarrollar y llevar adelante aquello que le es propio de acuerdo a los
dones recibidos. Entonces deberíamos preguntarnos ¿Cuál ha de ser la finalidad
por la cual el hombre busca su regeneración, y cuál el sentido de la nueva
vida?, finalmente ¿Qué será aquello que este espíritu quiere revelar en
nosotros?
lunes, 21 de julio de 2014
El Macrocosmos como síntesis de la Armonía Universal - Serie Breve 17
Los textos esotéricos son escritos bajo un doble discurso que propicia las múltiples interpretaciones simbólicas. Ellas son la esencia críptica y oculta de la sabiduría que encierran estas obras. Esta técnica de escritura provoca que el neófito se pierda rápidamente siguiendo un camino interpretativo equivocado. Dentro del casi infinito acervo de bifurcaciones simbólicas y literarias con que cuentan los escritores, encontramos un continuum denominado microcosmos/macrocosmos. Cuestión que conviene estudiar por estar estrechamente vinculada al teurgismo íntimo martinista.
lunes, 14 de julio de 2014
Los Hombres Simbólicos en el Martinismo - Serie Simbólica 17
(IV. El Hombre Nuevo)
Cuando el Hombre de Deseo
haya sido completamente consumido en su propio ardor, todo lo que era dejará de
ser. No habrá más una llave y una puerta por abrirse, sino que él sentirá haber
entrado a un mundo nuevo.
Se abre paso a la vida, y con
ella todo el amor y la sensibilidad que vivifica. Este hombre se siente renacer
en su propia primavera, observando cómo aquello escondido dentro de la corteza
del viejo hombre es ahora revelado en un primer brote que, mediante las raíces
de su deseo, logró finalmente abrirse paso hacia la luz.
¡Ha nacido el Niño! se oirá
por derredor, ¡Ha nacido un Hombre Nuevo! Símbolo que ha nacido la luz y la
vida en medio de la humanidad caída como promesa de salvación.
viernes, 4 de julio de 2014
El Microcosmos - Serie Simbólica 16
“Pero vosotros sois el cuerpo
de Cristo y cada uno de vosotros uno de sus miembros.” (Cor. 12,
27)
En el esoterismo la forma humana es la
representación del miscrocosmos. El hombre primordial, creado a
imagen y semejanza, establece la relación arquetípica entre el
universo y el cuerpo humano. Son variados los sistemas de
correspondencias que derivan de esta analogía, tal como los que
establecen vinculaciones entre los órganos, los metales y las
luminarias celestes. La Tabla Esmeralda, texto de la tradición
hermética, anuncia también la afinidad entre macro y microcosmos.
El martinismo, como vía íntima, opera
microcosmicamente. Es decir, que el trabajo del martinista es
interno. Conviene entender que el cuerpo físico no es el microcosmos
en sí mismo, sino su signo sensible. La misma idea de cuerpo, que
proviene del latín corpus,
pone en evidencia algunos aspectos que los esoteristas han pretendido
señalar por este símbolo. El cuerpo es, ante todo, una unidad
conformada por un conjunto de cosas. Puede ser, tanto una serie de órganos, de
células, como un colectivo constituido por un grupo de personas. Un cuerpo, además, posee límites que lo
diferencia como una unidad en sí mismo. La naturaleza colectiva del
cuerpo y el establecimiento de sus límites son características
vinculadas a la realización esotérica.
martes, 17 de junio de 2014
Los Hombres Simbólicos en el Martinismo - Serie Simbólica 14
(III. El Hombre de Deseo)
El Hombre de Deseo tiene en su mano una llave, aunque todavía no ha encontrado la puerta que ella abre. Sin embargo, su posesión, no es algo casual ni tampoco una herencia. Se trata de algo que se ha sabido ganar mediante el esfuerzo honesto de querer buscar el camino del auto-conocimiento. Dejando de lado las tensiones absurdas que, causadas en su egoísmo, lo retenían en el torrente.
Para el martinismo, el Hombre de Deseo es aquel que se reconcilia con el Espíritu de Dios. Cuyo símbolo y acto es representado mediante la iniciación al primer grado. Así, el Hombre de Deseo se “asocia” a la intensión colectiva orientada en unificar la consciencia de manera integral.
jueves, 12 de junio de 2014
El Dios que Sufre - Serie Breve 13
En ciertos pasajes de su
obra, el Filósofo Desconocido se refiere a un aspecto de la
Divinidad como el Dios que Sufre. Se trata de la cualidad de un Dios
que devenido a los planos inferiores, mediante la acción del
sacrificio, es capaz de purificar la condición humana. Saint Martin,
traza una analogía microcósmica entre el Dios que sufre y los
relatos evangélicos que narran el camino al calvario y la muerte de
Cristo. Se refiere al proceso del Cristo interno. Purificación
justificada en que sacrificio significa hacer sacro, es decir sagrado, un lugar o una acción. Saint Martin nos refiere a la acción por
la cual, éste agente interno es capaz de volver sagrado el Corazón
del hombre caído. Es así, como Cristo, levanta su propio Templo en
tres días. Por lo que no debemos entender que se nos está hablando
de la resurrección material del cuerpo, sino de preparar nuestro
Corazón para convertirlo en un Templo en el que pueda habitar la
Divinidad.
jueves, 29 de mayo de 2014
El Oratorio - Serie breve 11
Habiendo
explicado en otro artículo la operatividad martinista de forma
general, corresponde ahora ocuparnos de lo individual. Para ello,
debemos adentrarnos en el oratorio, que es para el martinista su
lugar de trabajo. Es en éste recinto íntimo, donde se presentarán
todas las etapas de la vía. Allí se define la eficacia del
martinismo. No se puede ser martinista sino no se practica en el
oratorio. Porque los medios de la realización espiritual se operan
en él. El oratorio es algo íntimo y secreto. Resulta personalísimo.
En él se develan los misterios. Es el templo de los mitos y
leyendas. Todas las alegorías sobre el lugar sagrado y el eje del
mundo, le hablan al martinista de su oratorio.
Los trabajos colectivos en el martinismo constituyen el soporte para la instrucción, las iniciaciones y el refuerzo de la cadena de unión. Tienen su importancia, sobre todo, para la transmisión de la iniciación. Ya que se requieren al menos dos personas: el maestro y el discípulo. La iniciación se otorga de manera presencial. Sin embargo, en algunas corrientes hay rituales para autoiniciarse, cuando no se puede acceder a una trasmisión de boca a oído Esto es más bien la excepción, porque la mayoría de los grupos exigen la iniciación cara a cara y sólo reconocen a los iniciados que así la han recibido.
Los trabajos colectivos en el martinismo constituyen el soporte para la instrucción, las iniciaciones y el refuerzo de la cadena de unión. Tienen su importancia, sobre todo, para la transmisión de la iniciación. Ya que se requieren al menos dos personas: el maestro y el discípulo. La iniciación se otorga de manera presencial. Sin embargo, en algunas corrientes hay rituales para autoiniciarse, cuando no se puede acceder a una trasmisión de boca a oído Esto es más bien la excepción, porque la mayoría de los grupos exigen la iniciación cara a cara y sólo reconocen a los iniciados que así la han recibido.
martes, 27 de mayo de 2014
Los Hombres Simbólicos en el Martinismo - Serie Simbólica 11
(II. El Hombre del Torrente)
La mirada que Saint Martin brinda sobre el hombre, tal como lo expresa
en su libro Ecce Homo, aporta a nuestros pensamientos un claro paisaje de
nuestra condición humana. De hecho, con este título, lo define con todas sus
miserias y carencias particulares. Reflejando por un lado el verdadero estado
en el que la humanidad se haya en este mundo, mientras que al mismo tiempo, y
por defecto, retrata a cada miembro de esta misma humanidad como un ser
inconsciente de su realidad y verdadero destino, al encontrarse apartado y
moribundo de su vida espiritual.
Así, en tanto el hombre se encuentre únicamente vivo en su mortandad,
llevado de un lado hacia el otro por las pasiones y torbellinos de su
pensamiento, no podrá más que experimentarlo todo según las formas y las
manifestaciones exteriores. Aquellas que se formulan en un constante y eterno
cambio.
martes, 20 de mayo de 2014
Los Hombres Simbólicos en el Martinismo - Serie Simbólica 10
(I. Introducción)
Como ya se ha venido mencionando en esta Serie, el hombre es un ser único que se encuentra dividido en sí mismo. Aunque lo diviso no es en su esencia, sino en su consciencia.
En la historia humana, esta
temática se ha tratado de innumerables formas y bajo diversas maneras. Tal vez
muchas de ellas no lo expongan tan directamente, o con tanta claridad, y por
ello quede como escondido ante la mirada superficial y analítica de los
hombres.
sábado, 26 de abril de 2014
Los Dos Seres: La Síntesis Teúrgica de la Vía Íntima - Serie Breve 6
Una de las principales características de la vía íntima es la simpleza. Cuanto más sencilla es una vía, más crudas y directas son sus enseñanzas. Saint Martin, a pesar de la refinada prosa, no disfraza con ropajes amables los espinos y las zarzas del camino. Mucho menos, disimula las consecuencias de la Caída. Por el contrario, en sus escritos, nos advierte sobre ellas constantemente. Ante una vía seca y breve, como es el martinismo, no tiene objeto disimular la Verdad. Sería insensato incrementar las dificultades propias del hombre caído para encontrarla. La confusión interna del lector es un obstáculo, mas que suficiente, a la comprensión de la vía. Si Saint Martin hubiese encubierto sus enseñanzas en su prosa, muy probablemente, el martinismo sería hoy un camino desierto.
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