sábado, 27 de septiembre de 2014

La Creación de los Seres – IIII. Simbolismo de los Números – Serie Simbólica 24



En el tronco del Árbol Universal, se encuentran uno de los temas más complejos e interesantes. Las Jerarquías de los Seres Espirituales. Es cierto que las jerarquías atraviesan todas las regiones, pero siempre se le ha dado especial importancia al estudio de los Coros Celestes. Esto se debe a que estos Coros son los auxiliares en las primeras prácticas teúrgicas. No es nuestra intención comenzar a investigar los nombres y los valores númericos que se le atribuyen a todos estos ángeles, arcángeles, serafines, etc. Para evidenciar ciertas relaciones cosmogónicas de las Jerarquías Celestes podemos valernos del Tarot como sistema simbólico natural de occidente. El estudio de los Arcanos Menores como simbolismo de las Jerarquías, tiene la ventaja de ser mucho más intuitivo y directo. Esto nos permite prescindir de otros sistemas más especializados, como la cábala, que requieren un importante conocimiento previo para arribar a las mismas conclusiones. Pero antes de adentrarnos en las Jerarquías, conviene examinar la cuestión de la emanación o la creación de los Seres.


Como hemos comentado en el artículo sobre la síntesis de los cinco primeros Arcanos Mayores, las cartas del II al V representan la autoridad, tanto terrestre como celeste. No hay más Arcanos Mayores que indiquen tales funciones. No obstante, no podemos dejar de advertir que los palos o elementos constituyen una jerarquía, y que entre los 56 arcanos menores existen 16 figuras denominadas cartas reales, que establecen una escala monárquica. Cada palo, por lo tanto, posee cuatro arcanos menores que constituyen la escala de autoridad de su elemento. Explicaremos en este artículo una de las muchas formas de vincular los cuatro Arcanos mayores de la autoridad y las cuatro figuras de cada palo.

Aunque en el mazo del Tarot no se le otorga numeración, por tradición se le atribuyen a las figuras los valores más altos de los palos: 11 al Valet, 12 al Cavalier, 13 a la Reyne y 14 al Roy. Esta numeración puede observarse en la denominada baraja francesa, mientras que la española ha perdido el 10 como carta blanca, por lo que se lo otorga a la primera negra que es la sota. El 11 se asigna al caballo y 12 al rey, ya que la reina ha sido también eliminada de esta baraja.

De acuerdo a estas correspondencias numéricas, por reducción teosófica, podemos vincular cada figura real con un Arcano Mayor de acuerdo a la siguiente tabla:

Valet 11 = 1 + 1 = II La Papisa
Cavalier 12 = 1 + 2 = III La Emperatriz
Reyne 13 = 1+3 = IIII El Emperador
Roy 14 = 1+4 = V El Papa

Esta relación nos permite construir la tabla que hemos ilustrado. En la hilera inferior La Papisa se encuentra junto a los Valets de los cuatro palos. Estas cartas representan a los iniciados y a la Sacerdotiza del Templo. Ella les da la espalda, y no les revela su rostro que simboliza el conocimiento de los misterios. La Papisa dirige la Orden de Iniciados, mientras permanece oculta tras el velo del templo. Se concibe a la Iniciación como trasmisión de la Sabiduría Perenne. El Valet de Deniers es aún un hombre del torrente, que tiene sus pies en lo mundano y se siente atraído por el oro, símbolo de la materialidad del hombre caído. Se aferra a su cinturón, galardón del mundo profano y el sombrero que lo cubre es un infinito que indica sus recursos materiales. Sin embargo, siente curiosidad por lo iniciático. El Valet de Coupe, es el hombre de deseo. La copa es la representación del corazón, por lo que éste iniciado ofrece su corazón abierto a la sabiduría. El Valet D'Epee porta la capa y la espada, símbolo de los iniciados libres. Él representa al hombre nuevo. El Valet de Batón es el maestro de los misterios que enciende el fuego y porta la Luz. La posición y el gorro frigio, símbolo del adeptado hermético, indica que dirige los trabajos de los otros tres y que corresponde al hombre-espíritu.


La siguiente fila nos muestra a la emperatriz con mirada vigilante sobre sus caballeros y aferrada al águila imperial. Su naturaleza expansiva y acuosa se manifiesta por su caballería lanzada a la conquista. El caballero es un símbolo de la dualidad hombre/bestia y se vincula al antiguo dios Pan y a los Centauros. El caballero de Oros, le da la espalda al resto y, siguiendo su codicia, parte en busca de la conquista material en su propio beneficio. Representa el espíritu mercenario y caído de la caballería. El caballero de Copas se presenta desarmado y entrega al servicio de su dama el corazón. Es el modelo del caballero espiritual del Santo Graal. El caballero de espadas, en cambio, es el guerrero valeroso y triunfante, el que lleva adelante las conquistas del imperio. Lo que explica que posea ciertos elementos que lo vinculan al del conductor del Arcano del Carro. El caballero de bastos, es el mensajero y el general fiel que conduce el ejército. El es el estratega y el consejero de la Emperatriz. Estando frente a su tropa, da vuelta la cabeza para escuchar las órdenes de su Señora.

El Emperador posee un séquito de cuatro damas o reinas, a las que ignora a la hora de tomar decisiones, por lo que les de la espalda. Sin embargo, las reinas complementan su poder pues significan el linaje y la herencia. La continuidad de la casa imperial y la unión del reino depende de las relaciones con estas consortes. A través de ellas se tejen alianzas y se intercambian favores y poderes. La reina de Oros, suntuosa y lujosa, representa el poder económico del imperio. La reina de Copas es la compasión y el amor al imperio. La reina de Espadas está embarazada y su hijo es el futuro emperador. Así lo revela el color rojo de su espada, que hace alusión a la sangre y al púrpura imperial. Ella es la alegoría mas pura de la realeza y el linaje. La reina de Bastos es la regente de las otras tres y representa el poder administrativo del imperio que lo mantiene unido. Este grupo es la síntesis de la estructura de todas las asociaciones humanas en el mundo profano.

En la línea superior se encuentra El Papa y los cuatro reyes. El pontífice está atento más a la jerarquía eclesiástica que a los reyes. De hecho, los reyes le dan la espalda o miran hacia sus asuntos, sin inmiscuirse en la jerarquía eclesiástica. El Papa es quien los unge reyes, pero una vez coronados son ellos quienes se encargan de administrar los asuntos de los reinos. El rey de Oros, ostentoso y sin embargo sin corona, es el que aporta los recursos para la obra espiritual por medio de su caridad. Él representa la Prudencia. El rey de Copas encarna el espíritu sacrificial y simboliza la Templanza. El rey de Espadas se encarga de la defensa y de la conquista del reino espiritual. Su espada perfectamente vertical encarna la Justicia. El rey de Bastos equilibra y encierra los poderes de los otros tres, y de esta unión genera la Fuerza.

Notemos que las figuras, si bien pertenecen a un determinado elemento por su palo, a su vez poseen otro amo, menos evidente, que se corresponde con el Arcano Mayor que lo rige. La naturaleza dual de los Arcanos Menores queda evidenciada en la figuras de la siguiente manera: Los reyes representan el Fuego, las reinas poseen como elemento secundario el Aire, los caballeros manifiestan el Agua, y los Valets la Tierra. Estas 16 figuras reales, nos expresan todas las combinaciones posibles de los cuatro elementos tomados de a dos. Éste es el misterio de los mixtos alquímicos.

Cada uno de los Arcanos Mayores han prolongado sus principios a través de las figuras reales, pero para poder hacerlo han necesitado de la ayuda de los otros Arcanos. La Papisa ha emanado a los Valets que representan a los iniciados. La Emperatriz ha creado a los caballeros, que encarnan a los distintos aspectos del Héroe en el combate de la naturaleza dual del hombre caído. El Emperador se manifiesta por medio de las reinas que sostienen el linaje y la purificación de la Sangre. El Papa ha manifestado los reyes que constituyen las cuatro Virtudes Cardinales. Estas relaciones nos ilustran acerca de la compleja red de vínculos entre los Principios que implica la Cosmogonía como proceso del Alma Humana. Pero, también, nos lleva a reflexionar que los seres individuales, no son más que una ilusión que proyectamos  sobre los distintos aspectos del único Ser Verdadero al que llamamos Unidad.


Frederik


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