(Primera Parte)
El alma del hombre es un pensamiento del Dios de los seres.
(El Hombre Nuevo, § 3)
L.C.S.M
La epopeya del mesías microcósmico, o el misterio de la regeneración, es una pieza clave en la mística martinista. A tal punto, que Saint-Martin le dedicó específicamente una de sus obras más conocidas: El Hombre Nuevo.
Estas ideas constituyen una parte fundamental de la Vía Íntima. No se trata de una imitación de Cristo al estilo de Tomás de Kempis, sino de una serie de operaciones internas, descritas al detalle y acompañadas de profundas plegarias que invocan la Gracia y la Guía Divina necesarias para realizar este proceso. Saint-Martin postula que el alma del hombre es un pensamiento del Dios de los seres. En consecuencia, cuando el ser humano se regenera en su pensamiento, también lo hace en su palabra. Por eso la finalidad es regenerar la palabra del Dios de los seres, es decir el Verbo Divino, y convertirnos en esta Palabra Divina.



















