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martes, 19 de agosto de 2014

La Plegaria y la Teúrgia - Serie Breve 21



“El iniciado debe estudiar todos los matices de la plegaria y practicar para provocar los diferentes estados que elevan su espíritu hacia el Todo Poderoso y atraen la Presencia Divina en su alma y dentro del Templo que construye.”
Serge Marcotoune – La Voie Initiatique


Existe una plegaria esotérica, muy distinta de la religiosa, pero las diferencias entre ambas no son fáciles de señalar. Porque desde un punto vista amplio, ambas buscan establecer una conexión con la Causa Primera. Esta equifinalidad, genera las mayorías de la confusiones entre lo que es religioso y lo que es iniciático respecto de la oración. Adentrarnos en los pormenores de estas cuestiones, demandaría un espacio del que no disponemos. A nuestros fines, alcanza con indicar que todas las distinciones que podamos hacer sobre la plegaria religiosa y la esotérica, obedecen siempre a los distintos estados a los que puede acceder el orante por uno u otro camino.


martes, 12 de agosto de 2014

El martinismo, una transmisión de maestro a discípulo - Serie Breve 20




El martinismo, desde sus comienzos en el siglo XVIII, se ha propagado de maestro a discípulo. Resulta ser la escuela más difundida de occidente que ostenta esta peculiar característica. Por supuesto, que su forma de traspasar el conocimiento no es caprichosa, sino que está estrictamente vinculada a la esencia de la vía íntima. El martinista es el iniciado solitario, que trabaja afanosamente en su oratorio particular para la realización de la Gran Obra. Heredero de una de las líneas de la tradición rosacruz, es el guardián del cristianismo íntimo. En su morada espiritual reposa el misterio que lo conduce a encontrar, dentro de su corazón, la Unidad de los infinitos planos de la Creación. Al tratarse de una vía profundamente interna y mística, su transmisión debe revestirse de elementos afines. El sentido de una iniciación que comunica tales conocimientos, lejos está de mezclarse con la obediencia hacio lo corporativo, con lo dogmático, con lo especulativo y con lo meramente simbólico. La iniciación martinista es una catarsis que pone al iniciado ante la posibilidad de realizar, en su oratorio, una comunión íntima e indisoluble entre su esencia y su conciencia. Un Filósofo de la Unidad es aquél que no sólo es capaz de encontrar la puerta del Santuario, sino que además, posee la llave para abrirla.

jueves, 29 de mayo de 2014

El Oratorio - Serie breve 11



Habiendo explicado en otro artículo la operatividad martinista de forma general, corresponde ahora ocuparnos de lo individual. Para ello, debemos adentrarnos en el oratorio, que es para el martinista su lugar de trabajo. Es en éste recinto íntimo, donde se presentarán todas las etapas de la vía. Allí se define la eficacia del martinismo. No se puede ser martinista sino no se practica en el oratorio. Porque los medios de la realización espiritual se operan en él. El oratorio es algo íntimo y secreto. Resulta personalísimo. En él se develan los misterios. Es el templo de los mitos y leyendas. Todas las alegorías sobre el lugar sagrado y el eje del mundo, le hablan al martinista de su oratorio.

Los trabajos colectivos en el martinismo constituyen el soporte para la instrucción, las iniciaciones y el refuerzo de la cadena de unión. Tienen su importancia, sobre todo, para la transmisión de la iniciación. Ya que se requieren al menos dos personas: el maestro y el discípulo. La iniciación se otorga de manera presencial. Sin embargo, en algunas corrientes hay rituales para autoiniciarse, cuando no se puede acceder a una trasmisión de boca a oído  Esto es más bien la excepción, porque la mayoría de los grupos exigen la iniciación cara a cara y sólo reconocen a los iniciados que así la han recibido.